martes, 14 de febrero de 2012

Antonio Menéndez Peláez: "el Aguilucho de Santolaya"


Antonio Menéndez Peláez nace en Santolaya, parroquia de Riberas el 4 de diciembre de 1898, hijo de Rafaela y de Manuel. Con 14 años, siguiendo los pasos de su padre,  emigra a Cuba y se establece en la provincia de Cienfuegos. Comienza trabajando  en el comercio que regenta su tío José.  Cuando logra ahorrar el dinero suficiente, deja este trabajo y compra una lancha con la que se dedica a distribuir leche por algunos lugares de la costa, hasta el puerto de Cienfuegos. Posteriormente compra  otra embarcación mayor y se dedica al transporte de pasajeros. No obstante, su verdadera vocación era la aviación. Así, cuando  un afamado aviador norteamericano, llamado Lundy, visita Cienfuegos,  entabla  amistad con el   y viaja  en varia ocasiones,  como pasajero, a bordo de su avión. Entonces toma la firme decisión de hacerse piloto.

En 1929, tras nacionalizarse cubano, se traslada a Chicago y se matricula en una escuela de aviación. En mayo de este año tiene lugar un acontecimiento que va a marcar la vida de Menéndez: la llegada  a la Habana del avión Jesús del Gran Poder pilotado por los capitanes Jiménez e Iglesia. Piensa en devolver la visita y realiza gestiones con algunas sociedades españolas para que le patrocinen el viaje, gestiones que resultan  infructuosas.
El 11 de junio de 1933 arribó a Camaguey el avión Cuatro Vientos procedente de Sevilla con el Capitán Mariano Berberán y el teniente Joaquín Collar. Nuevamente Menéndez se entusiasma con la idea de llevar a cabo un vuelo respuesta. De regreso de Chicago funda un servicio de taxi aéreo en Cienfuegos, con un viejo avión WACO de la primera guerra mundial, que había comprado y reconstruido en los Estados Unidos y con el que se había trasladado hasta Cuba, sobrevolando el mar por primera vez.
          En 1933 ingresa como piloto en la Marina de Guerra cubana. Y en julio de 1935, cuando se crea el cuerpo de Aviación Naval, Menéndez ingresa en el mismo y alcanza la graduación de teniente. En ese mismo año se hace con  un avión que unos contrabandistas habían abandonado  en Varadero, un Lockheed Sirius 8A de madera forrada con tela y cabina descubierta  y,  con el dinero que había sacado de la venta del viejo WACO, lo modifica, con la ayuda de dos mecánicos de la marina cubana, para transformarlo en monoplaza e incrementar así su capacidad de combustible. Tenía la bandera cubana pintada en el timón de cola y la Marina lo quiso bautizar como «4 de septiembre» para conmemorar la fecha del derrocamiento de Gerardo Machado como presidente de la república en 1933.


Finalmente,  el 12 de enero de 1936 despega del aeropuerto civil de Camagüey y tras un mes largo con nueve etapas y 12.000 kilómetros, 33 días y en total 77 horas y 40 minutos de vuelo el 14 de febrero, a las cinco y veinte de la tarde, aterriza en la base aérea de Tablada (Sevilla). El salto atlántico, 3.200 kilómetros en 17 horas y 25 minutos, contando los desvíos por el mal tiempo, lo realizó entre la ciudad brasileña de Natal y la Banjul, en Gambia. Los relatos de aquel viaje, recopilados por el médico español residente en La Habana Manuel Barros, incluyeron entonces un recuento de vicisitudes, anécdotas y situaciones de peligro que incluyeron un aterrizaje de emergencia en Guyana por una avería que necesitó trece días de reparaciones en Trinidad y Tobago, una detención en Belem (Brasil) porque el piloto había olvidado el pasaporte en Guyana o una gran tormenta en medio del océano con cuatro horas de vuelo «prácticamente a ciegas y casi a ras de mar».

Al llegar a España, fue condecorado por el Gobierno de la República con la imposición de la Cruz Blanca del Mérito Militar, por el Ministerio de la Guerra, y la Cruz Blanca del Mérito Naval, por el Ministerio de Marina, y recibido por su presidente, Niceto Alcalá Zamora[1]. Inicia a continuación un largo periplo de recepciones, bailes, banquetes,  homenajes de todo tipo, a lo largo de toda la geografía española, Madrid, donde entre otras personalidades le recibe el inventor del autogiro, D. Juan de la Cierva, Barcelona, Gerona, Salamanca, Santander, Canarias… .  A mediados de abril recibe un cable del gobierno cubano ordenándole que regrese a su país antes del mes de mayo. El 10 de abril de 1936 pasa por  Santolaya para despedirse de sus padres.

Una carta del Ministro de la Guerra español, General Masquelet al Coronel Batista:
“Madrid, 22 de febrero de 1936.
Excmo. Sr. D. F.Batista, Jefe del ejercito constitucional de la República de Cuba.
Excelentísimo señor: El ejercito de España ha seguido con entusiasmo y emoción el glorioso vuelo del teniente D. Antonio Menéndez Peláez, que en respuesta heroica devuelve al solar de los descubridores un magnífico testimonio de le existencia de su obra inmortal.
El mensaje de V.E. ha sido acogido por todos los compañeros d armas, a quienes me cabe la honra de regir, con un sentimiento de fraternal afecto, inspirado tanto en la comunidad de origen, como en la estimación de las altas virtudes de las fuerzas armadas de la República de Cuba.
Mensajero de este afecto y portador de nuestra gratitud será a su retorno el ilustre soldado cubano teniente Menéndez, a quien el ejercito español cuenta, y se honra con ello, como uno más de sus filas.
Con un sincero ofrecimiento de amistad reciba, mi coronel, el testimonio de distinguida consideración de su afectísimo seguro servidor y compañero, firmado: Carlos Masquelet”
(publicada en el diario ABC el 28 de febrero de 1936)


Menéndez recibiendo la condecoración del Gobierno de la Republica Española
Antonio Menéndez Peláez regresa a Cuba, desde Santander, a bordo del buque de la Marina española «Cristóbal Colón», y a su llegada fue agasajado con multitud de homenajes, ascendido a primer teniente y condecorado con la orden «Carlos Manuel de Céspedes», la más alta que otorgaba el país en aquella época.
La vida marcada por un sueño en el aire terminó por necesidad en un accidente aéreo y el piloto ribereño murió menos de dos años después de completar su hazaña, el 29 de diciembre de 1937, a los 39 años, en el avión “Santa María”, cuando los tres aviones de la «Escuadrilla panamericana», que mandaba el teniente Menéndez Peláez, se precipitaron a tierra en el aeropuerto colombiano de Cali.
Cuentan las crónicas que “la llegada de sus restos a Cuba constituyó un impresionante acto de duelo nacional. A sus exequias acudieron el entonces presidente de la República, altos funcionarios del Estado y Gobierno, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en Cuba. Su cadáver  y el de sus compañeros fueron expuestos en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional y se rindieron altos honores militares para ser posteriormente inhumados en el Panteón de las Fuerzas Armadas del Cementerio de Colon”
Estaba Casado con una cubana de Cumanayagua, Ofelia García Brugueras (1920-1984), con la que contrajo matrimonio el 13 de abril de 1937 y tenían un hijo, llamado Antonio, como su padre.
En Cuba hay dos placas para que no se olvide la proeza del aviador asturiano, una en el aeropuerto de Camagüey y otra en Cumanayagua, la ciudad de la provincia de Cienfuegos donde el piloto residió con su esposa y que tiene además una calle a su nombre.
En la conmemoración del 75 aniversario del vuelo transatlántico, en la sede de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, había representantes diplomáticos y militares, componentes de la emigración asturiana en la isla y los dos nietos del aviador asturiano, Liliam y Lisandro Menéndez, y su bisnieto, Jesús Antonio. En Sevilla se descubrió además una placa conmemorativa y se inauguró la exposición «El aguilucho cubano», con cuadros, fotos de la época y dibujos elaborados por niños cubanos sobre el histórico vuelo.


 Descubriimiento de la placa en Tablada. Texto : "El 14 de febrero de 1936 el Tte. Antonio Menéndez Peláez aterrizó en Tablada a los mandos del "Cuatro de septiembre" después de haber realizado el Raid Camagüey-Sevilla, en respuesta al vuelo de Barberán y Collar con el Cuatro Vientos. 18 febrero 2011."

Hasta el pasado año 2011 fecha de  la celebración del 75 aniversario, en su concejo natal, permaneció prácticamente ignorado, y ello a pesar de la constancia en la reclamación de un homenaje por parte de  dos  de sus familiares: Óscar González, de Los Veneros, y Manuel Francisco Martínez, «Franco», de Cotollano,  hijo de una prima del aviador, que durante  largo tiempo lucharon para que se instalase una placa en la casa natal de Menéndez: «No me gustaría morir sin que se le rindiese un homenaje en el concejo» relataba  Franco a un periódico.

Santolaya 11 de octubre de 2011
Afortunadamente el 11 de octubre de 2011 vio cumplido su deseo. En la casa natal de Antonio Menéndez Peláez, en Santolaya se descubrió una placa conmemorativa y se le nombró Hijo Predilecto del Concejo de Soto del Barco. El acto contó con la presencia, entre otros, del alcalde de Soto, Jaime Menéndez Corrales, del presidente de la Federación Andaluza de Deportes Aéreos, Antonio García, y del historiador cubano y biógrafo del homenajeado, Carlos Concepción Puentes. También se encontraban en el mismo su sobrina Oliva Garcia, los ya mencionados, Oscar de los Veneros y Franco de Cotollano y Celestina y José Martínez García, dándose la circunstancia de que estos dos últimos habían posado junto a Menéndez, siendo unos niños, cuando este visitó su pueblo natal, en 1936,  tras la proeza realizada.


La placa dice así:
Casa Natal de Antonio Menéndez Peláez (1898-1937)
primer aviador que realizó en solitario el vuelo Camagüey-Sevilla
75 Aniversario del RAID Cuba-España 1936/2011
11 octubre 2011

Los actos de homenaje se completaron con una conferencia impartida por el historiador aeronáutico cubano D. Carlos Concepción Puentes,en la Casa Municipal de Cultura “Clarín” en Soto, titulada “El Aguilucho Cubano” y la inauguración de una exposición foto-pictórica sobre la figura del aviador.


Fuentes:
·         Conferencia “El Aguilucho Cubano” impartida por Carlos Concepción Puentes en Soto del Barco
·         Artículos de La Nueva España “El Aviador regresa a Santa Eulalia” (12-12-2011) y “El héroe sotobarquense olvidado” de Ignacio Pulido (07-04-2011)
·         Articulo del Comercio “Homenaje con Honores” de Rafa Balbuena (12-10-2011)
·         Artículo de Marcos Palicio en Aviación Civil.com
·         Artículo “No basta una placa conmemorativa” por Frank Cosme Valdés Quintana en Primaveradigital.org
·         “Personajes” Aviación Cubana (www.urrib2000.narod.ru)
·         Hemeroteca del diario ABC días 13 de febrero de 1936 y siguientes


[1] Aunque se hace mención  a esta recepción  en varios escritos,  no hemos encontrado referencia  a la misma  en la prensa de la época.

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