domingo, 28 de abril de 2013

El "Estratégico"


Vista desde la Campa con la vía en construcción
Foto: Hijos de Siso el barbero
La fisionomía del pueblo de Riberas sufrió una importante alteración con el paso de la línea de ferrocarril Ferrol-Gijón, conocido en su época como «el Estratégico». Para mantener la cota de las vías, entre el túnel de la Imera y el del Rosico fue necesaria la excavación de profundas trincheras  en la «Bocamina», en la Bernadal, − donde se cortó el antiguo camino que iba desde el fondo de la cuesta Pumeda, por detrás de casa Segis, hasta el Escobio y  que tenía una bifurcación que  subía a la Bernadal por entre las huerta de Marcelo y la de Laureano−,en Pumeda y en la Pación; de rellenos y taludes  en el Escobio, en la cuesta Pumeda, en «los Vegallones »(entre la entrada de Ucedo y la Riestra),y en la Plana; y la construcción de siete puentes para mantener la comunicación del pueblo con la carretera nacional y con las veigas, en el Escobio, Pumeda, Ucedo, La Riestra, La Plana, Villa Pende y el Tiñoso. 
 
La cuesta Pumeda sin el puente de la vía


Vegallones, las tierras de la parte baja de Ucedo antes de que el talud de  las vías
  las dividiese.  En el centro se ve el molín de la Portiella y a la dcha la caseta de
 la Sdad. Eléctrica La Belmontina

Los antecedentes del ferrocarril Estratégico se remontan a  finales del siglo XIX. Aparecía contemplado en la ley de 27 de julio de 1883, en su artículo 9: «El Gobierno, por medio de sus ingenieros, mandará hacer, con toda brevedad, los estudios de un ferrocarril que, partiendo de Ferrol y pasando por Santa Marta, Vivero y Ribadeo termine en Gijón». Sería de vía estrecha y se estimaba que el trayecto entre Ferrol y Gijón se podría hacer en 12 horas dejando 2 horas para las paradas en las estaciones y calculando que se alcanzasen velocidades de hasta  30 km/h.[1]

Curioso libro sobre los orígenes
del Estratégico que se encuentra
en la Cofradía de Figueras
Veinticinco años después, en la Ley de Ferrocarriles Estratégicos Garantizados por el Estado de 1908 aparecen incluidas, de manera independiente, las líneas de Ribadeo a Pravia y de Pravia a Gijón. La línea que debía de unir, por la retaguardia, las plazas fortificadas de Ferrol y Gijón, (de ahí el  carácter y el nombre de «estratégico»), no resultó de interés a la iniciativa privada y la subasta de las obras quedó desierta en las sucesivas licitaciones de los años 1915, 1919 y 1920.

En 1921 se sacan a subasta las obras de explanación y obras de fábrica de los tramos entre Gijón y Soto del Barco  y entre Mera y Ferrol, a ambos extremos del trazado de la línea y el estado tuvo que hacerse cargo de su construcción. Finalmente el 18 de noviembre de 1922 se inician las obras del Ferrocarril Ferrol-Gijón en Asturias. En 1928 el Plan Estratégico del Ministerio de Fomento  da un nuevo impulso a la construcción de la línea y se inician  así, en Asturias, las obras en todos los  tramos en los que se había troceado la obra., excepto en el cruce del Eo.
Pilares del puente sobre el Nalón en Pravia en 1932
(Foto: Libro nota 1)

La Guerra Civil paraliza las obras y en 1940 se vuelven a considerar de urgencia y se reanudan, dilatándose hasta el año 1972 , año en el que El Caudillo inaugura el último tramo entre Vegadeo y Luarca. Habían transcurrido 50 años desde el inicio de las obras y 89 años desde su planificación en 1883.



La Gaceta de los Caminos de Hierro
1 de agosto de 1925
De gran trascendencia para nuestro pueblo fue la polémica que se suscitó y que tardó años en resolverse, a cerca de por dónde  debían  de cruzar las vías el río Nalón: En el proyecto inicial  de 10 de enero de 1914 la línea férrea cruzaba el río frente a la estación de San Ramón, en los Cabos, un poco más arriba de por donde ahora cruza la autovía, y en esa estación enlazaba, a nivel, con el ferrocarril Vasco-Asturiano y desde allí remontaba hasta Muros. En el replanteo se vio  que la rasante era muy baja y se proyectó elevarla, pasando sobre el Vasco-Asturiano y  hacer una nueva estación, llamada Los Cabos, siete metros por encima de la de San Ramón.

Subastadas ya las obras y en ejecución, en enero de 1923, los alcaldes de los ayuntamientos de Pravia, Cudillero, Muros del Nalón y Soto del Barco suscribieron una instancia el 24 de julio, solicitando que se estudiase la conveniencia de variar el trazado para que enlazase con el Vasco-Asturiano en Pravia, en vez de en San Ramón. Apoyaban la solicitud argumentando que la villa de Pravia habría de ser, en su día, punto de termino del proyectado  ferrocarril Pravia-Cangas de Tineo y Villablino, que la estación de San Ramón ocupaba un lugar despoblado y que el trazado aprobado obligaba a la construcción de un largísimo y costoso puente sobre el río Nalón.

En verde el trazado original, en morado la variante por Pravia

Estos argumentos fueron rebatidos por el ingeniero jefe de la Jefatura de Estudios  y Construcción del Ferrocarril del Noroeste de España, D. Antonio Hernández Bayarri, quien defendió la conveniencia de seguir con el trazado proyectado.

Se inicia entonces en Pravia una fuerte campaña oponiéndose a tal trazado, campaña que contó con el importante apoyo de la Compañía Vasco-Asturiana y que tuvo una gran difusión en la prensa de la época. Abanderaba esta campaña el periódico “Pravia”, fundado y financiado por D. Jesus Bango Pelligero “como amante de este pueblo, y junto a mis compañeros de aventura, libre de todo compromiso político, unidos por  estrechos vínculos de amistad y afecto a todos los pravianos, haciendo un sobrehumano esfuerzo, lanzamos este periódico que no tendrá otro objeto que defender a sangre y fuego los sagrados intereses de la Villa”[2]

Entre esos compañeros de aventura estaba Agustín Bravo “Roque”. Así le recordaba Luis de Pravia en la necrológica que le dedica en El Sol de Pravia:[3]

    ¡Pobre «Roque»! Ha muerto sin ver realizada aquella obra en la que puso toda la grandeza de su alma y el tesoro de su inteligencia luminosa al servicio de Pravia, este pueblo que él amaba tanto y cuya apatía suicida ante el atropello de sus intereses amenazados, le hacía exclamar; ¿Pero en qué piensan los pravianos? ¡Hay que moverse! ¡Hay que dar la batalla! ¡En la Prensa, en los ministerios, en todas partes!
    Y se dio la batalla, siendo coronada por el éxito
    ¡Como  disfrutó él aquella noche memorable cuando más de un centenar de pravianos entusiastas se presentaron en Cudillero, asaltando su casa para comunicarle la feliz noticia de que pasaría por Pravia el ferrocarril Ferro-Gijón!
    Al final de la jornada ha caído el forjador de la victoria.

Años más tarde, en el año 1956, entre los actos de celebración por la llegada del primer tren a Pravia procedente de Gijón, el alcalde de Pravia don Celestino Martínez Estrada, acompañado de los tres supervivientes del periódico “Pravia”, don José Fernández Río, don José Barrera y don Celestino Valle, se trasladaron a Cudillero a depositar una corona de flores sobre la sepultura de don Agustín Bravo “Roque  cuya labor periodística desde el citado periódico, fue de lo más influyente para que lo que muchos años parecía una quimera, llegara a ser una realidad ante los pravianos


La Gaceta de los Caminos de Hierro
10 de enero de 1926
El Gobierno encarga en 1926 al ingeniero D. Francisco Javier Marquina y Borra la realización de un estudio comparativo entre las dos  opciones de enlace con el Vasco-Asturiano, en Pravia  y en  los Cabos, Se inclina Marquina por el trazado de Pravia, en el que encuentra una serie de ventajas: El trazado resultaría más rectilíneo, con curvas más suaves y con mejores rasantes, lo que permitiría cumplir mejor con las exigencias del Ministerio de  Guerra de poder transportar piezas indivisibles de hasta 50 Tn. A su vez, consideraba que el paso por Pravia mejoraría el enlace con Oviedo y con el futuro ferrocarril a Cangas y Villablino.

Proyectaba remontar la margen derecha del río Nalón desde Soto del Barco a fin de aprovechar lo ya construido, pero opinaba que hubiese sido mejor llevar el trazado, viniendo de Avilés, por el valle de la ferrería, atravesar con un túnel la divisoria, para salir cerca de Riberas, prescindiendo el paso por Soto del Barco, que a su modo de ver “poco representaba en la comarca”. Años más tarde, en la construcción del canal de Ensidesa,  también se intentaría este trazado propuesto por Marquina para el ferrocarril,  y tuvo que ser abandonado ante las dificultades de construcción del túnel de los Gayos.

La Gaceta de los Caminos de Hierro
20 de agosto de 1925

Proponía Marquina que el trazado  de la margen derecha se desarrollase por la vega del río, mediante terraplén con la altura  suficiente con respecto a las máximas avenidas del río. El antes citado Ingeniero Jefe Hernández no compartía estas consideraciones y las criticaba abiertamente. Si esto se llevaba a cabo, decía, se establecería una verdadera barrera entre los pueblos y sus vegas y, además, quedaría la carretera aislada de la zona de cultivo. Para dicho terraplén sólo se preveían cuatro pasos, uno a nivel y unas pocas obras de fábrica sin importancia. En realidad serían necesarios un mayor número de pasos, y las obras de fábrica tendrían el inconveniente de que el terreno de las vegas presentaba malas condiciones para la cimentación.
La Gaceta de los caminos de Hierro
20 de diciembre de 1926

Finalmente una Comisión nombrada por real Orden de 7 de diciembre de 1926 aceptó el trazado pasando por Pravia, “pero con tales prescripciones que se hizo necesario redactar un nuevo proyecto” que se encargó al ingeniero González de Agustina. 

El 2 de marzo de 1928 comenzaron las obras del  Estratégico  a su paso por Riberas  que fueron adjudicadas a D. Antonio de las Cuevas Vázquez. Los trabajos se paralizaron en julio de 1936 hasta el final de  la guerra y en noviembre de 1945 se encontraban finalizadas todas las obras de este tramo  salvo el puente del río Nalón en Pravia, que habría de esperar hasta 1948.



El 29 de septiembre de 1953 se entregaron las obras del tramo Avilés-Pravia y «a las cuatro de la tarde partió de la estación de Avilés el primer tren con dirección a Pravia, formado por una locomotora, el breack del Ferrocarril  Vasco Asturiano y un coche, para hacer el recorrido por toda la línea, con los asistentes a la ceremonia de recepción e invitados».[4]
Avance, 12 de septiembre de 1956

La Voz de Asturias 12 de septiembre de 1956


La inauguración oficial de la línea tendría que esperar hasta septiembre de 1956. Fue acogida con gran satisfacción por los vecinos del pueblo, sobre todo por aquellos que trabajaban en la recién inaugurada fábrica de Ensidesa y que  se tenían que desplazar hasta Avilés en bicicleta[5].

Entrando en el tunel de la Imera


Diario Voluntad
6 de agosto de 1955
 Previamente en agosto de 1955  se había inaugurado provisionalmente el servicio entre Pravia y Soto, a petición del ayuntamiento de Pravia, para salvar la incomunicación que esta villa sufría a causa de los trabajos que se estaban efectuando en el puente de Peñaullán. Se establecían 4 servicios diarios de ida y vuelta, con parada en Riberas que se aumentaban los domingos y festivos. El vagón automotor contaba con once plazas sentadas y cinco de pie, en primera clase y treinta y uno sentados y dieciocho de pie, en segunda.
Recordaba Mon de Gerarda que fue don Sergio el comprador del primer billete que se vendió en Riberas y el primero en subirse al tren en la estación del pueblo.

Como curiosidad, transcribimos a continuación la lista de las fincas afectadas por el trazado del “Estratégico” a su paso por Riberas:

En el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo nº 259 del viernes 23 de noviembre de 1923 aparece publicada una primera lista de las fincas a expropiar para las obras del trazado del ferrocarril:

Edicto
Ferrocarriles.- Expropiación.
RELACIÓN nominal rectificada y autorizada por la Alcaldía de Soto del barco, de propietarios y colonos de las fincas que han de ser ocupadas y expropiadas con las obras de explanación y fábrica del trozo segundo, Sección de Gijón a los Cabos, del ferrocarril estratégico del Ferrol a Gijón, y que se publica en el BOLETIN OFICIAL de la provincia a los efectos de la Ley de Expropiación forzosa y su Reglamento:

142, Prado, denominado Caiz, propietario Sr. Marqués de Casa Valdés, de Francia, Administrador Andrés Cueva, de Pravia
143, Prado, denominado Caiz, propietario D. Manuel Blanco Díaz, de Soto, colono el mismo.
144, Prado, denominado Caiz, propietario D. José Fernández Suarez, de la Bimera, colono el mismo.
145, Tierra, denominada Caiz, propietario D. Fernando Sánchez González, de la Bimera, colono el mismo.
146, Tierra denominada Bimera, propietario D. Laureano Álvarez, de la Bimera, colono el mimo.
147, Tierra, denominada Bimera, propietario D. José Pérez, de la Bimera, colono el mismo.
148, Huerta, denominada Bimera, propietario D. Fernando Sánchez González, de la Bimera, colono el mismo.
149, Monte, denominado Bimera, propietario Sr. Marqués de Casa Valdés, de Francia, Administrador Andrés Cueva, de Pravia.
150, Prado, denominado Arco, propietario Sr. Conde de Revillagigedo, de Madrid, Administrador Luis Longoria, de Pravia
151, Cantera, denominada de la Bimera, propietario D. José del Prado Rodríguez, de Caseras, colono el mismo.
152, Prado, denominado Arco, propietario D. Luis García, de Peñaullán, colono Antonio Corrales, de Riberas.
153, Prado, denominado Arco, propietario el anteriormente citado, e igual colono.
154, Tierra, denominada la Holga, propietario el citado don Luis García, colono Manuel Álvarez, de Riberas.
155, Prado, denominado Punta la Vega, propietario D. José García, de Carrocero, colono el mismo.
156, Tierra, llamada Vega de Riberas, propietaria Dª. Encarnación García, de Monterrey, colono Pedro López, de ídem
157, Tierra, llamada Vega de Riberas, propietario D. Santos Arbesú, de Riberas, colono el mismo.
158, Tierra denominada Vega de Riberas, propietario Sr. Conde de Revillagigedo, de Madrid, colono Celestino León, de Riberas.
159, Tierra, denominada Vega de Riberas, propietaria Dª. Cristina Muñiz, de la barrera, colono la misma.
160, Tierra denominada Vega de Riberas, propietario D. Alfonso Díaz Pulido, de Riberas, colono el mismo.
161, Tierra denominada Vega de Riberas, propietaria Dª. Venancia Inclán, de Riveras, colono la misma.
162, Tierra, denominada Vega de Riberas, propietarios, los herederos de D. Francisco Tamargo, de Riberas, colono los mismos.
                Soto del Barco, a 26 de Octubre de 1923 .—El Alcalde, Antonio González

B.O.P.O. 23-12-1927

Cuatro años después, en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo nº 288 del martes 23 de diciembre  de 1927 aparece la lista del siguiente trozo:

Relación rectificada que remite la citada Alcaldía al Excmo. Sr. Gobernador Civil de esta provincia, en cumplimiento de lo dispuesto por los artículos 16 de Ley de Expropiación forzosa y 21 del Reglamento para su ejecución de los propietarios a quienes afecta la expropiación de las obras del ferrocarril Ferrol a Gijón, Sección de Gijón a los Cabos, trozo 3º:


  1, Condesa de Revillagigedo, de Madrid, colono Manuel Blanco, de Riberas, a prado, sita en Arco.
  2, Herederos de Sabina Suárez, de Peñaullán, colonos los mismos, a cantera, en la Cantera.
  3, Herederos de Sabino Moutas, de Pravia, colono Francisco González, de Riberas, a Prado, en Escobio.
  4, Condesa de Revillagigedo, de Madrid, colonos Manuel y José Blanco, de Arco, a labrantío en [ilegible].
  5, José García Álvarez, de Riberas, colono el mismo, a prado, en ídem.
  6, Felicidad Fernández, de Riberas, colono Gumersindo Rodríguez, de Riberas, a labrantío, en Cañamón.
  7, Felicidad Fernández, de id., colono la misma, a labrantío, en ídem.
   8, Emilio Suárez García, de Madrid, colono Generoso Suárez, de ídem, a prado y pomar, en La Bernadal.
   9, Álvaro Arbesú Palacio, de Riberas, a prado y pomar, en Pumeda.
 10, Serafín López, de riberas, colono el mismo, a prado y pomar, en ídem.
  11, Condesa de Revillagigedo, de Madrid, colonos Josefa Díaz y otros, de Riberas, a prado y pomar, en ídem.
  12, Herederos de Sabino Moutas, de Pravia, colono Ceferino Roza Corrales, de ídem, a labrantío en Los Pradones.
  13 Gumersindo González García, de Ucedo, colono el mismo, a prado, en ídem.
  14, Gumersindo González García, de ídem, colono el mismo, a prado en ídem.
  15, Condesa de Revillagigedo, de Madrid, colonos José Sirgo y M. Blanco, de Bernadal, a prado en ídem.
  16, Condesa de Revillagigedo, de ídem, colonos, Santos Arbesú y otros, de Pumeda, a prado, en ídem.
  17, Antonia González, de Riberas, colono la misma, a labrantío, en ídem.
  18, Severo Cimadevilla Saavedra, de Peñaullán, colono Ceferino Roza, de riberas, a pomarada, La Pación.
  19, Marcelino González, de Habana, colono se ignora, a pomarada, en ídem.
  20, José María Martínez, de Riberas, colono el mismo, a pomarada, en La Huerta.
  21, Antonia González, de Riberas, colono la misma, a prado, en La Raposa.
  22, Herederos de Manuel García de ídem, colonos los mismos, a prado, en ídem.
  23, Celestino Fernández Sierra, de La Plana, colono el mismo, a prado, en ídem.
  24, Perfecto Menéndez González, de ídem, colono el mismo, a huerta, en La Plana.
  25, Soledad M. Conde, heredera, de Pravia, colono Sofía Tamargo, de La Plana, a prado, en ídem.
  26, Perfecto Menéndez González, de ídem, colono el mismo, a prado, en Pedregosa.
  29, José María Martínez, de id., colono Manuel González, de Riberas, a prado, en ídem.
  30, Soledad M. Conde, herederos, de Pravia, colono Maximino Cuervo, de Pravia, a prado, en ídem.
  31, Encarnación González de Monterrey, colono José Bueno Cordero, de ídem, a prado, en id.
  32, Viuda de Florentino González [ilegible] a prado, en ídem.
  33, José Díaz Fernández, de Peñaullán, colono el mismo, a prado, en Dosalín.
  34, Justo Cuervo, de ídem, colono el mismo, a prado, en ídem.
  35, Sabino Pérez Carbajal, de la Riestra, colono el mismo, a prado, en ídem.
  36, Perfecto Menéndez González, de la Plana, colono el mismo a monte y arbolado, en ídem.
  37, Herederos de Donata Díaz, de Riberas, colonos los mismos, a prado.
  38, Manuel Arias Inclán, de Monterrey, colono Visitación García, de Tiñoso, a labrantío, en id.
  39, Eladio García, de Riberas, colono José García, de Carrocero, a prado, en ídem.
  40, Marcelino Martínez, de Cuba, colono Fausta Fernández, de Riberas, a Prado, en ídem.
  41,  Ricardo Tamargo, de Riberas, colono Sofía Tamargo, de la Plana, a prado, Huerta Grande.
  42, Ramón Álvarez, de Carrocero, colono el mismo, a labrantío, en ídem.
  43, Luis Suárez, de Riberas, colono el mismo, a prado, en ídem.
  44, Manuel Arias Inclán, de Monterrey, colono el mismo, a prado, en ídem.
 45, Visitación García, de Tiñoso, colono la misma, a labrantío, casa y hórreo, en Huerta las Preces
                Soto del Barco, a 1º de Diciembre de 1927.-El alcalde, Hipólito Morán.

B.O P.O. 27 -11-1928

En el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo nº 269 del martes 27 de noviembre de 1928 se añaden estas otras fincas, que por error, no habían sido incluidas  en el listado anterior:
  4, prado, en Escobio, de José García Álvarez, de Pumeda, colono el mismo.
  5, labrantío, en Vega de riberas, de Gerardo González, de Muros de Nalón, colono Manuel Álvarez Arias, de Pumeda.
  6, labrantío, en Vega de Riberas, de Aurelia Bustelo, herederos de Avilés, colono Roque Calvo Rodríguez, de Barrera.
  7,  labrantío en Vega de Riberas, de Luis Suarez Menéndez, de Bernadal, colono el mismo.
  8, labrantío, en Vega de Riberas, de José González Granda, de Riberas, colono Teobaldo González de Riberas.
  9, Labrantío en Vega de Riberas de Manuel Fernández García, colono el mismo, de Bernadal.
  34, prado, en Dosal de José Peláez de Peñaullán, colono el mismo.
  37, prado, en Dosal, de Casiano García, en Peñaullán, colono el mismo.
                Soto del Barco a 19 de noviembre de 1928
Documento referente a la expropiación
Fuente: Archivo Municipal de Soto del Barco

  Los siete puentes:
El Escobio
Pumeda
Ucedo
La Riestra
La Plana
Villapende
El Tiñoso
y la estación:



[1] La mayoría de los datos de este artículo están sacados del capítulo El Ferrocarril de Ferrol a Gijón de Consolación Pérez Alda y Ana San Salvador del valle Zarrabeietia (pag 193 a242)  del libro La Vía Estrecha en Asturias Ingeniería y Construcción (1844-1972).  FEVE. 1995. Gran Enciclopedia Asturiana S.A
[2] Cita sacada del prologo Pravia y su Prensa de la  Edición facsímil editada en junio de 2008 por la Asociación Cultural Manuel López de la Torre de El Sol de Pravia
[3] Luis de Pravia: Artículo publicado en el nº 7 de El Sol de Pravia el 10 de diciembre de 1927 titulado En Memoria de “Roque”. (De la Edición facsímil editada en junio de 2008 por la Asociación Cultural Manuel López de la Torre)
[4] Del articulo publicado el miércoles 30 de septiembre de 1953 en  Voluntad, diario de la Falanje Española Tradicionalista y de las J.O.N.S
[5] Recuerda Quique el de Sola que cuando él empezó a trabajar en Ensidesa en el año 1959 ya funcionaba el tren, pero los que habían empezado años antes, como Luis de Pesana, tenían que ir hasta Avilés en bicicleta.

martes, 12 de marzo de 2013

Amada la Molinera


Corrían los años 50 cuando Amada bajó de Uxiles para hacerse cargo del molín de Tras la Cuesta. El molino, uno de los dos que había en el cauce del río Cuñeiro, Coruxeo o Retuerto, era propiedad de Manuela- María Luisa Gutierrez, hija de Dª Concha[1].Antes de Amada lo habían regentado,  primero José Sixta y, después  Claudina con su marido José y sus hijos Ana Mari y José Manuel. 
Un espeso bardayu cubre las ruinas de lo que fue su casa en  Uxiles, en una  ladera frente a la Cueva del Soldao  Recordaba de  Uxiles  las peripecias de sus excursiones caminando  a Oviedo, con un burro  con las parigüelas cargadas  de piñas y brea que, en la capital,  canjeaba  por azúcar, chocolate y ropas para los hijos.
Ahora, con  97 años, sentada en una silla de ruedas y con una acuciante sordera, ya nos es imposible escuchar de primera voz estas historias. Son su hija Mari y su nieta Mónica, que tantas veces se las escucharon, las que nos las relatan, mientras ella, que fue hasta hace bien poco tiempo tan alegre y dicharachera, sigue nuestra conversación en silencio,  absorta en su mundo.
De Uxiles bajó con tres hijos, Luis Faustino,  Azucena y Manolo y aquí tendría a la cuarta, María Gloria.  Eran años de posguerra, años duros, y aunque la renta del molino no era elevada y la propietaria era comprensiva con la situación  y se conformaba con pagos en especie,  en fabas, patatas o harina, el rendimiento del negocio no daba para mantener  tantas bocas. La renta  familiar se completaba con una o dos vacas, un poco de huerta y sobre todo con el oficio al que Amada, como tantos otros españoles de posguerra, se veía abocada: el estraperlo. Con el carro y el burro  transportaba víveres  sobre todo entre Riberas,  Pravia y  la Arena. En más de una ocasión tuvo que dejar  parte de las mercancías a su  paso por el fielato.  Recordaba la vez que Luis, un vigilante de arbitrios,  le quitó las fabas y como tuvo ocasión, con el paso de los años, de darse el gusto de echárselo en cara, una vez que se lo encontró en Gijón.
La ronda de la Guardia Civil tenía parada fija en el Molín. Convenía llevarse bien con la autoridad y nunca faltaba el café de manga y la copa de guinda. Contaba como anécdota la vez que un superior pilló infraganti a la pareja  de la benemérita dando buena cuenta de la guinda.
El molino tenía clientes de todos los pueblos de la redonda: Brígida de los Valles que bajaba con el burro cargado de maíz y siempre les traía una hogaza de pan; María de  Raznera, también bajaba con el burro.  Aprovechaba los jueves para bajarlo cargado con el maíz y luego subir los recados que compraba en el marcado semanal de Pravia. María, como la benemérita, también sabía apreciar la guinda de Amada; Leonor y Tomás de Ponte; los del Pinto de la Corrada, José de la Tejera, Burano de la Imera. De Riberas eran muchos los clientes habituales Josefa del Campón, Pulido, Pepe el de Lala, Los de Diamar, Alsina…
El molino de arriba, el de Doña Soledad, que atendía una criada que se llamaba Balbina,  no le hacía mucha competencia porque, según decía Amada, era mucho más caro. En los molinos lo normal no era cobrar en dinero sino maquilar. Aunque la medida de la maquila[2] estaba estandarizada y había un cajón de madera que recibía ese nombre, en el molín de Amada  la cantidad que se maquilaba era mas discrecional y con una lata retiraba de la molienda lo que le parecía.
                                               Bendígote saco
tres maquilas te saco
bendígote otra vez
y te saco otras tres

A inicios de los 70, Amada se hizo con la propiedad del molino. Como dijimos más arriba el molino era propiedad de Manuela, hija de doña Concha de Ucedo. Lo había comprado el padre de ésta,  que vivía en la Pina y al que llamaban «el Pinin».


En el Molín también eran frecuentes las partidas de cartas. Con la música de fondo de un radiocasete en el que sonaban  los últimos éxitos de Manolo Escobar o de la Pastorina,   alzándose  sobre  la monotonía del ruido que producía, en su  giro, la muela y del estruendo  de la caída del agua sobre el rodezno,  Amada pasaba largas tardes jugando a la brisca, al tute, al chinchón o a lo que se pusiese por delante.  Antonio de la Bernadal, Pepe Galán, Telvina, los andaluces ..., fueron algunos de los habituales compañeros de partida.

Germán el de Chilin fue el encargado durante años de picar la muela. Germán había aprendido este oficio de niño en el molino que sus padres tenían en el Truebano. También se encargaba de picar los molinos  de Dª Soledad y el de la Roza. Aunque existía un martillo especial para realizar esta labor, Germán se las apañaba con un martillo de cabruñar y un punzón.  En los últimos tiempos se encargaría de esta labor Suso el Andaluz,  que había estado trabajando en Los Molinos en Soto.

El molino estuvo en funcionamiento hasta finales  de los años ochenta.   Hoy lo único que queda de él es la cavidad donde giraba el rodezno,  una  muela que adorna el jardín, junto a la casa,   y Amada,  la última molinera. Y si agudizamos el oído, y nos dejamos llevar por la imaginación, el chorro de la fuente la Xana, haciéndose eco de la fuente Uxiles,  nos recitará los mil y un romances que la Molinera cantaba: 




La ley de la capadura[3]

Por toda España se sienten
desafíos y rumores,
porque capan las muyeres
en vez de capar los homes.

Pues así hacen señores
y cierto que no está mal
acordaron nel Congreso
que esto sea general.

El mundo ta alreves
ye necesario arreglalo
a lo que nun ye capar a uno
son más de veinte a explotalo.

Ya dicen los concejales
con voces muy resonantes
si se capan las muyeres
habrá menos habitantes

Cierto día don Bartolo
a su esposa le decía
la ley de la capadura
buena falta nos hacía.

En seis años, siete nenos
esto ye un sacrificio,
si nun te capan Lola
mi casa será un hospicio

Mayores de catorce años
ya menores de cincuenta
hoy se capan más muyeres
que de flores tien Valencia.

No hay que apurarse por nada
no tengan pena señores
las mujeres decapadas
 pueden hacer favores.

Las que sean buenas mozas
ya obedientes a sus padres
esas no las caparan
las dejan para madres.

Las que son tan vanidosas
y gastan tanta pintura
aunque lloren nun se libran
de curar la capadura.

Para capar las muyeres
ye necesario un doctor
que tenga los dedos muy grandes
ya sea un buen capador.

Pa capar las muyeres
buen tiempo ye preciso.
En octubre nun puede ser
que ye un mes muy enfermizo.

Llevan buena capa en Mayo
si hay buena temperatura
que en marzo pican las moscas
ya enferma la capadura.

También debían capar
a los curas y a los frailes
ya cortarles la minina
a estilo Buenos aires.




De lo que aconteció a
Marino el Monte  cuando
subía a cortejar a Vademora:[4]

En esti pueblo señores
el que quiera buen pescado
que suba la calle arriba
y pase a la casa el cabo.

(Y contestaba Pilar del Trabe
de Valdemora que comerciaba con pescado):

El que quiera buena leña
y astillas de carbayo
que suba por el Begoño
y valla a casa Macario.

Madre quiero casame[5]

Madre quiero casame
que me pica el chiribí.
Si te pica arráscalo
que también me pica a mí.



Ahora ya no hay quien planche[6]

Ahora ya no hay quien planche
que murió la planchadora
en mi casa plancha Mari
que plancha más a la moda.


Los aldeanos[7]

Marchaban cuatro aldeanos
todos los cuatro de madreñas
en Santuyanu pidieron
fabes, tucín y murciellas.

Que me dijo Melchor
que tan vaina yes tu como yo
ya yo como tú, ya somos dos.

Las fabas nun taban buenas,
morciella no había ninguna,
el tocín taba en el gochu
¡Válgame Dios que fartura!

Que me dijo Melchor
que tan vaina yes tu como yo
ya yo como tú, ya somos dos.


El Páxaro[8]

En el puebliquin de Laviana
na una escamplera que había
había una pita con pitos
piquiñinos, como gorriones serían.
Ya taba la pita entretenida
bajo un ferriu ya pañoilos toos
menos uno, probitin,
que quedó en la agonía.
Pasa la tía Rosalía pa misa
gárralo ya mételo en che
tocan pa misa y todos pa dientro.
Comienza el cura a predicar
ya el pito a piar.
“Todo el que traiga páxaro
fuera de la sacristía”
Fueron saliendo, saliendo,
quedó la iglesia vacía.
Rezando el rosario quedaba una vieya
ochenta años tendría.
Dijoy el cura: “ tía Rosalía
¿usted tien páxaro?
Sí señor tengo páxaro
pero el mío ya nun pía.


El puente de Peñaullan[9]

El puente de Peñaullán
por debaxo pasa el agua
por encima paso yo
cuando voy a misa a Pravia.




La molinera [10]

La molinera trae corales
el molinero corbatín
¿de donde sale tanto lujo
si no sale del molín?

A la puerta del molino
hay un gato con calzones
mirando la molinera
como allega los tizones.


video

 


[1] Concepción González Carreño
[2] Maquila: Medida que hace la sexta parte de un galipu, la doceava de un copín, la cuadragésima octava de un celemín, la nonagésima sexta de una faniega asturiana, usada en los molinos harineros para cobrar la molienda. Pieza de madera empleada para maquilar. (Fuente: Diccionario General de la Lengua Asturiana. Xosé Luis García Arias. Ed. Prensa Asturiana. Oviedo 2004)
[3] [4] y [5] Grabación realizada a Amada en Tras la Cuesta  el 11 de Mayo de 2007.
[6] [7] [8] [9] y [10]Romances grabados por Tomás, el nieto de Gloria la de la Bernadal, en abril de 2012